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La migración también duele. ¿Qué es el síndrome de Ulises?

Foto del escritor: Fundación Camino Vital
Fundación Camino Vital
7 sept 2025
2 min de lectura


[...] sufre en silencio tus muchas desventuras y

aguanta a los hombres violencias y ultrajes

(Odisea, Atenea, Canto XIII, 309-310)


Adama Keita, de 27 años, se fue con una de sus hijas a ‘Occidente’. Salieron en cayuco desde el puerto de Kamsar, en Guinea, sin contarle a su familia.


La expectativa de encontrar un mejor futuro se une a la lucha por sobrevivir, sea en la ruta, en un lugar intermedio o en el destino. Unas personas no llegan. Otras viajan dependiendo de un tercero o de traficantes. A veces enfrentan situaciones de violencia, pérdida de documentos, desinformación o la barrera de un idioma desconocido que dificulta comunicarse. Muchas otras deben esperar a las autoridades para resolver su situación legal. El riesgo, la vulnerabilidad y el estrés frente a la incertidumbre aumentan cuando no cuentan con familiares o amigos que sigan de cerca su viaje.


Generalmente, las personas que migran son proactivas y combinan la búsqueda de la supervivencia básica con tareas de cuidado y con la esperanza. Sin embargo, pueden experimentar lo que se conoce como síndrome de Ulises o síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple. Fue el psiquiatra Joseba Achotegui quien acuñó el término, “contra la deshumanización de la migración”. Este síndrome no es una enfermedad mental sino una respuesta a la suma de múltiples duelos como la soledad; la separación de la familia y de la comunidad de origen; el miedo, o la indefensión. Esas presiones que afectan la vida migrante pueden generar síntomas de tristeza, ansiedad, aislamiento, apatía, insomnio e incluso dolores físicos, que a menudo se silencian por vergüenza o para ‘seguir adelante’.


Ponerle nombre a esta realidad ayuda a entenderla mejor. La migración afecta la salud mental. Por eso es clave establecer redes de apoyo y ofrecer espacios seguros e inclusivos. En ellos, las personas pueden hablar de sus emociones, contar sus historias y encontrar acompañamiento que les permita reconstruir su sentido de pertenencia y bienestar. Sanar.


No conocemos las razones por las que Adama decidió no contar a su familia que iba a abordar ese cayuco. Ella y su hija Mama murieron el 28 de mayo de 2025 frente al puerto de La Restinga en la isla El Hierro, Canarias, España.



En honor de Adama, de Mama, de las otras 5 mujeres que murieron en ese cayuco, y de las demás víctimas de naufragios, violaciones de derechos y del síndrome de Ulises.

 
 
 

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